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Milei no felicitó a Lula, y la oposición ya armó su propio puente con Brasil

Lula da Silva ganó el domingo el balotaje en Brasil y gobernará hasta 2030. El presidente Javier Milei, que había apoyado a su rival, todavía no lo felicitó. Mientras tanto, legisladores de varios partidos argentinos preparan una agenda conjunta con el nuevo gobierno brasileño y una visita en noviembre.

Un triunfo que todos reconocieron, menos uno

El domingo 25 de octubre, Luiz Inácio Lula da Silva le ganó el balotaje a Flávio Bolsonaro y fue reelegido presidente de Brasil hasta 2030. En pocas horas, la mayoría de los presidentes de la región lo felicitaron.

El presidente argentino, Javier Milei, no lo hizo. Según los medios, hasta este lunes ni él ni la Cancillería emitieron un mensaje público. Lo único que hizo fue republicar un mensaje de un diputado libertario que cuestionaba a los votantes de Lula y hacía referencia a la reacción de los mercados.

Hay un dato más: el expresidente Mauricio Macri sí felicitó a Lula y le deseó prosperidad. El diputado Esteban Paulón presentó un proyecto para que el Gobierno reconozca formalmente la reelección y normalice la relación con Brasil.

Cómo se llegó hasta acá

La tensión viene de antes. En julio, Milei viajó a Brasil para apoyar a Flávio Bolsonaro y, durante el acto, llamó a Lula “ladrón” y “presidiario”. Brasil llamó entonces a su embajador. Pocas semanas después, tras un nuevo insulto, rebajó su representación diplomática en Argentina: pasó a tener un encargado de negocios en lugar de un embajador. Desde Itamaraty (la Cancillería de Brasil) hablaron de “reiterados insultos y agresiones”.

El Congreso, en acción

En medio de ese vínculo roto, el Poder Legislativo abrió su propio canal. En septiembre viajó a Brasilia una comitiva de legisladores de distintos espacios: Unión por la Patria, Provincias Unidas, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y otros. Entre ellos, Nicolás Massot, Victoria Tolosa Paz, Germán Martínez, Martín Lousteau y Esteban Paulón.

Se reunieron con el canciller brasileño, Mauro Vieira, con un ministro de Lula y con Celso Amorim, el asesor internacional del presidente. Ahora, con la reelección confirmada, quieren reactivar el plan: que en noviembre una delegación de diputados y senadores brasileños visite Argentina.

Este martes, además, las comisiones de Mercosur y de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados iban a plantear una postura crítica frente al silencio de Milei, según contó a El Destape un integrante de la comitiva.

Qué quieren trabajar juntos

Según la nota original, del lado brasileño el interés es armar una agenda con el peronismo y los bloques opositores sobre cuatro ejes:

  • la defensa de la soberanía nacional;
  • la energía nuclear con fines pacíficos;
  • obras de infraestructura y desarrollo;
  • el fortalecimiento de la democracia.

Por qué importa lo nuclear

Argentina y Brasil tienen un acuerdo histórico en esta materia. Desde 1991 comparten una agencia que controla que los dos países usen la energía nuclear solo con fines pacíficos. Para Brasil, según El Destape, Argentina es un modelo en ese terreno, y los acuerdos nucleares firmados con el gobierno de Donald Trump generan preocupación en su Cancillería.

En ese marco, el Gobierno de Milei se sumó este año a un programa nuclear de Estados Unidos y firmó un contrato de 1.200 millones de dólares con una empresa estadounidense para construir un reactor pequeño. También anunció que quiere privatizar la empresa nuclear estatal. Especialistas consultados por la prensa advierten por el interés de Estados Unidos en el uranio argentino. Desde el Gobierno sostienen que el sector se rige por los mismos incentivos a la inversión que otros.

Lo que dice el Gobierno

Desde la Casa Rosada evitaron declarar. Según Infobae, en el Gobierno reconocen que la relación va a seguir marcada por las diferencias, aunque consideran que saber quién conducirá Brasil hasta 2030 aporta previsibilidad. Según Canal 26, dentro del oficialismo hay posturas diferentes: algunos cuestionaron el resultado y otros creen que no cambia la posición de Milei como aliado regional de Estados Unidos.

Lo que viene

Quedan pendientes tres cosas: si Milei reconoce formalmente a Lula, si se restituyen los embajadores antes de fin de año (es lo que esperan en Brasilia) y si la visita de noviembre se concreta. Mientras tanto, la relación entre ambos países, que son socios comerciales clave, avanza por dos carriles: el oficial, frenado, y el de los legisladores, en marcha.

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