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Milei quedó en el centro de la fuga de Bolsonaro: Caputo monitoreó la salida por Iguazú

Flávio Bolsonaro abandonó Brasil después de perder el balotaje con Lula y pese a una orden judicial que le impedía salir del país. Cruzó a la Argentina, abordó un avión privado en Puerto Iguazú y terminó en Miami. Desde Estados Unidos agradeció a Javier Milei. La oposición ahora exige saber qué recursos del Estado argentino se utilizaron en el operativo.

La derrota electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil terminó convirtiéndose en un problema político para Javier Milei.

Menos de tres días después de perder el balotaje frente a Luiz Inácio Lula da Silva, el senador brasileño salió de su país, cruzó la frontera hacia la Argentina y abordó durante la madrugada del miércoles un vuelo privado desde Puerto Iguazú rumbo a Estados Unidos, con escala en Ecuador.

El viaje tenía un elemento especialmente delicado: el Supremo Tribunal Federal brasileño había ordenado a Bolsonaro entregar sus pasaportes y no abandonar Brasil en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Él niega haber cometido delitos.

El paso por Argentina

Migraciones confirmó que Bolsonaro, su esposa y sus hijas ingresaron a la Argentina a las 22.50 del martes 27 de octubre por el puente internacional Tancredo Neves.

A las 23.30 ya estaban embarcando en Puerto Iguazú en un avión privado de Baires Fly. La aeronave despegó a las 00.21, hizo escala en Guayaquil y continuó hacia Miami.

El organismo argentino sostuvo que la familia presentó documentación habilitada y que en sus sistemas no aparecía ningún impedimento legal para ingresar al país. Sin embargo, Migraciones no respondió públicamente si existía alguna alerta de Interpol asociada al senador brasileño.

Caputo, en Iguazú durante el operativo

La gran pregunta es cuánto sabía la Casa Rosada.

Clarín informó, citando fuentes del propio Gobierno, que Santiago Caputo estuvo en Puerto Iguazú y monitoreó el operativo desde sus primeras horas, incluso manteniendo contactos con la empresa responsable del avión.

Según esa reconstrucción, empresas vinculadas con la Embajada de Estados Unidos participaron de la contratación del vuelo.

Medios brasileños también ubicaron al principal asesor de Milei en la zona fronteriza durante la salida de Bolsonaro.

Eso no permite todavía afirmar que exista una responsabilidad penal del Gobierno argentino. Sí convierte en inevitable una explicación política sobre qué papel tuvieron funcionarios y organismos nacionales en el traslado de un dirigente extranjero que estaba desobedeciendo una orden judicial de su país.

Bolsonaro le agradeció directamente a Milei

Una vez en Miami, el propio Bolsonaro agregó otro elemento.

Reuters informó que el senador agradeció públicamente a Javier Milei por ayudarlo en su viaje, además de agradecer a Donald Trump, cuyo Gobierno había concedido visas estadounidenses a él y a su familia.

Después volvió a denunciar un supuesto fraude en las elecciones brasileñas y llegó a presentarse inicialmente como el verdadero presidente electo.

No aportó pruebas de fraude.

Lula ganó por alrededor de 4,5 millones de votos, el Tribunal Electoral brasileño validó el resultado, observadores internacionales lo reconocieron y hasta el propio Partido Liberal de Bolsonaro aceptó el desenlace electoral. Ahora Milei deberá dar explicaciones

La oposición argentina ya trasladó el episodio al Congreso.

Diputados de distintos bloques pidieron explicaciones sobre el eventual uso de Migraciones, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y otros recursos estatales, y reclamaron que funcionarios nacionales den cuenta del rol argentino en el traslado. También se presentó una denuncia penal contra Milei, Santiago Caputo y otros funcionarios por presunto encubrimiento.

La cuestión excede la simpatía ideológica entre Milei y los Bolsonaro.

Brasil es uno de los principales socios económicos y políticos de la Argentina. Y el hombre que acaba de ser reelecto presidente es Lula da Silva.

Por eso, si se confirma que funcionarios argentinos participaron activamente para facilitar la salida del candidato derrotado, el episodio dejaría de ser una solidaridad entre aliados políticos para convertirse en una cuestión de política exterior y responsabilidad institucional.

Lo comprobado ya es suficiente para abrir interrogantes: Bolsonaro salió por Argentina, Caputo estaba en Iguazú y el propio brasileño agradeció públicamente a Milei.

Ahora falta saber hasta dónde llegó la intervención de la Casa Rosada.

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