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La pobreza vuelve a perseguir a Milei: el dato que enciende una alarma para 2027

El INDEC registró 32,3% de pobreza en el primer semestre, cuatro puntos más que a fines de 2025. Una metodología alternativa la ubica cerca del 45%. La historia electoral argentina deja una advertencia: cuando el bolsillo empeora, reelegir se vuelve mucho más difícil.

Javier Milei ya puso en marcha su proyecto de reelección para 2027. Pero hay una variable que puede terminar siendo mucho más determinante que cualquier armado político: el bolsillo.

La pobreza alcanzó oficialmente al 32,3% de la población en el primer semestre de 2026, frente al 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025. Es decir, aumentó 4,1 puntos porcentuales en apenas seis meses.

El dato tiene una doble lectura. Sigue estando 9,4 puntos por debajo del 41,7% que había al final del gobierno de Alberto Fernández, pero interrumpió la fuerte caída que el Gobierno venía mostrando como uno de sus principales logros económicos.

La otra medición que lleva la pobreza al 44,9%

La consultora Equilibra realizó además un cálculo alternativo que modifica dos componentes de la metodología: actualiza la canasta de consumo utilizando la ENGHo 2017/18 y corrige cambios en la captación de los ingresos declarados en la Encuesta Permanente de Hogares.

Con ese método, la pobreza del primer semestre habría alcanzado el 44,9%. Es una estimación privada y preliminar, no el dato oficial del INDEC, pero reduce considerablemente la mejora observada desde 2023.

La diferencia es enorme: 32,3% según la metodología oficial versus casi 45% con la medición alternativa.

El antecedente que inquieta pensando en 2027

El Destape pone el foco en una coincidencia histórica.

Desde el regreso de la democracia, los dos presidentes que lograron una reelección consecutiva —Carlos Menem en 1995 y Cristina Kirchner en 2011— llegaron a esos comicios después de períodos de mejora social y reducción de la pobreza.

El antecedente inverso más cercano fue Mauricio Macri en 2019: buscó continuar cuatro años más con deterioro social y terminó perdiendo en primera vuelta frente a Alberto Fernández.

No es una ley matemática ni permite anticipar quién ganará en 2027. Son pocos antecedentes y una elección depende de muchas variables.

Pero el problema político para Milei aparece también en las encuestas actuales.

Un estudio reciente de Reale Dalla Torre encontró que 52,8% dice que el dinero no le alcanza y ubicó la reelección en un escenario “en disputa, sin favorito”; otro relevamiento, de Zentrix, registró 36,2% de aprobación y 55,5% de desaprobación.

Incluso Reuters describió esta semana una economía debilitada por el consumo y sectores vinculados al mercado interno, aunque reconoció simultáneamente la fuerte desaceleración inflacionaria y las mejoras macroeconómicas conseguidas por el Gobierno.

Ahí aparece el verdadero desafío de Milei.

Puede bajar la inflación, ordenar las cuentas y mostrar inversiones. Pero para ganar en 2027 necesitará que una parte mucho mayor de los argentinos sienta esa mejora cuando abre la heladera, paga las cuentas o llega a fin de mes.

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