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«Ni Perón la iguala»: Máximo Kirchner redobló la apuesta por la candidatura de Cristina y disparó contra la «falsificación» de la democracia

El diputado nacional volvió a proponer a su madre como candidata presidencial, pese a la inhabilitación perpetua que le impuso la condena en la causa Vialidad. Citó su historial electoral, apostó fuerte al reclamo ante la ONU, y aseguró que no tiene miedo de ir preso en los juicios por Hotesur y Los Sauces que arrancan en las próximas semanas.

Hay un argumento que Máximo Kirchner repite con insistencia y que, número en mano, es difícil de discutir: la capacidad electoral de su madre. «La capacidad electoral de Cristina está vista. Fue tres veces en una boleta presidencial: dos veces fue electa presidenta y, una, vicepresidenta. Perón llega ahí nomás, pero las tres como presidente. Hay un montón de gente que la quiere votar», afirmó el diputado nacional y titular de La Cámpora, en declaraciones a Infobae retomadas este lunes por La Nación. No es la primera vez que insiste con esta idea: ya lo había planteado, entre otras ocasiones, el 9 de julio pasado en Carmen de Areco.

El reclamo ante la ONU, en el centro de la estrategia

Para Máximo Kirchner, la apuesta central hoy pasa por el plano internacional. Recordó que el recurso que la defensa de Cristina Kirchner presentó ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas —el mismo que, según reveló días atrás el abogado Carlos Beraldi, incluye una nueva prueba sobre el reparto de fondos de Vialidad— es clave para sostener su candidatura: «Desde el día que inició el camino de la ONU, creo que tiene voluntad de representar los intereses de los argentinos y argentinas», sostuvo. Agregó que «el esfuerzo y voluntad están concentrados en el plano internacional», por una sentencia en la que, según su lectura, «es más alta la pena accesoria que la principal»: la inhabilitación perpetua le pesa, en los hechos, más que la condena de prisión en sí.

Vale remarcarlo con precisión: se trata de una presentación ante un organismo internacional de derechos humanos, un mecanismo separado del proceso judicial argentino, cuyo recorrido y eventual impacto sobre la situación de Cristina Kirchner todavía es una incógnita. La condena por Vialidad, con su inhabilitación para ejercer cargos públicos, sigue firme en la Justicia argentina.

«Le hace mal a la democracia»

El argumento de fondo que despliega Máximo Kirchner no es solo electoral: es también institucional. «Le hace mal a la democracia argentina que tantos millones quieran votar a alguien y no puedan hacerlo. Empieza a falsearse el sistema democrático», sostuvo el diputado. Es la misma idea que el kirchnerismo viene repitiendo desde hace tiempo: que impedirle competir a la dirigente con más volumen electoral comprobado de la oposición no es un tecnicismo judicial menor, sino una distorsión de la voluntad popular.

Según Kirchner, su madre «está creciendo mucho en los jóvenes y en los sectores populares», y destacó un activo que —remarcó— trasciende incluso a quienes no la votarían: «Hay una valoración en la credibilidad de la palabra de Cristina, incluso de aquel que no la va a votar jamás, pero que sabe que dice ‘Voy a hacer esto'». En esa misma línea, marcó una diferencia con la gestión de Alberto Fernández, de la que Cristina fue vicepresidenta: «Al último peronismo lo que le pasaba es que se levantaba y decía ‘Le voy a declarar la guerra a la inflación’ y no se tomaban decisiones», planteó, en lo que puede leerse como una autocrítica hacia adentro del propio espacio.

La interna con Kicillof, sin escalar

Consultado sobre la relación con el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el otro polo de gravedad del peronismo, Máximo Kirchner evitó el conflicto personal pero no esquivó el político. Identificó el punto de fricción con precisión: «Cristina presidenta del PJ. Muchos argentinos, y yo, entienden que tiene que ser la presidenta del Partido Justicialista a nivel nacional, y él no». Sostuvo que su espacio «sigue estando en el mismo lugar de siempre» y que fue otra persona la que «se movió», sin cargar las tintas: «Yo no quiero responder por él, porque él tampoco tendría que responder por mí. Cuando hay debate o discusión, lo hago de una manera sana», aclaró.

El diputado también recordó 2019, cuando Cristina Kirchner bendijo la candidatura a gobernador de su entonces ministro de Economía: «Acompañamos la decisión de Cristina de 2019, más allá de lo que yo pensaba que debía hacerse», admitió, dejando entrever que ya entonces tenía reservas sobre esa jugada.

«No tengo miedo de ir preso»

La entrevista llegó además en la previa de dos juicios que involucran directamente al diputado: el de la causa Hotesur, que arranca el 23 de octubre, y el de Los Sauces, que comenzará en marzo de 2027, ambos con Máximo Kirchner entre los acusados, junto al empresario Lázaro Báez. Consultado sobre si tiene miedo de terminar preso, fue categórico: «Miedo tuve el 1º de septiembre [de 2022] a las diez de la noche, cuando la quisieron matar a Cristina. No solo por ella, porque tengo hijos chiquitos; miedo por las reacciones. No sé qué van a hacer. Esto ya había sido cerrado en 2022, 2023. La disparidad en el trato del Poder Judicial dependiendo de la persona que está sentada en el banquillo, hace pensar que pueden hacer lo que quieran o les convenga», sostuvo, en referencia al intento de magnicidio sufrido por su madre frente a su domicilio.

Kirchner fue más allá y vinculó su firmeza política con la ausencia de temor: «Si tuviera miedo, hubiera votado a favor del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional; si tuviera miedo, no hubiera hecho el aporte de las grandes fortunas. Hoy, el poder económico gerencia el Poder Judicial. Llaman la atención las fechas y que, de un día para el otro, lo hayan estructurado como lo estructuraron», cuestionó, sobre el cronograma judicial que se le viene encima junto a su madre.

Un round más de una discusión que no cierra

Conviene ser claro sobre el estado real de las cosas: hoy, la inhabilitación perpetua de Cristina Kirchner es una condena firme, confirmada por la Corte Suprema, y no existe en el horizonte cierto un mecanismo doméstico que la revierta antes de 2027. Lo que Máximo Kirchner despliega es, ante todo, un argumento político y una apuesta a la vía internacional, no una certeza jurídica. Pero el dato que abre con la comparación con Perón —tres veces en una boleta presidencial, con dos elecciones ganadas— es un hecho de la historia electoral argentina que ningún adversario puede borrar con un fallo. La discusión sobre si esa capacidad puede volver a ponerse en juego en las urnas sigue, con cada declaración de Máximo, más abierta que nunca.

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