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Memoria, antes que nostalgia: Sobisch busca reescribir las reglas del MPN que él mismo abandonó

El exgobernador anunció que llevará a la Convención partidaria una propuesta para reformar la Carta Orgánica del Movimiento Popular Neuquino, flexibilizando las condiciones para competir en las internas. Su regreso llega en el peor momento posible para el MPN: el partido que gobernó Neuquén durante 60 años acaba de resolver que no presentará candidatos en 2027, ni a nivel provincial ni municipal.

Hay regresos que reabren heridas antes de reabrir agenda política. Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén entre 1991 y 2007, anunció que enviará a la Convención del Movimiento Popular Neuquino (MPN) una propuesta para reformar la Carta Orgánica partidaria, con eje en las condiciones para presentar candidaturas internas. El anuncio ya generó revuelo en la política provincial, en un momento en que el partido que gobernó Neuquén durante 60 años atraviesa, quizás, su hora más débil.

Qué propone cambiar

El planteo de Sobisch apunta directamente al sistema de avales y a los plazos para presentar listas. La Carta Orgánica vigente exige que cada lista reúna avales equivalentes al 10% del padrón de afiliados para poder competir en las internas. Con 88.875 afiliados registrados hasta 2025, ese piso rondó las 9.000 adhesiones en la última renovación partidaria. La lista que llevó a Gabriel Álamo a la conducción provincial presentó 9.167 avales; ningún otro sector logró superar el requisito, y finalmente no hubo competencia por la presidencia de la Junta de Gobierno.

Sobisch cuestionó esa exigencia, pero también el tiempo disponible para cumplirla: según planteó, el cronograma dejó apenas 31 días para reunir las adhesiones en toda la provincia. Su propuesta buscaría flexibilizar ambas condiciones, aunque el texto completo todavía no trascendió y recién se conocerá cuando ingrese formalmente a la Convención, que será la encargada de analizarlo y decidir si avanza.

El diagnóstico del exgobernador

Durante una visita el fin de semana a la seccional Centenario-Vista Alegre, Sobisch fue crítico con el estado actual del partido: dijo que el MPN perdió capacidad de convocatoria, presencia en los espacios de representación y contacto con sus afiliados. Planteó, en ese marco, «recuperar el debate interno» y volver a «construir una propuesta de gobierno». El exgobernador evitó apuntar contra una sola persona por el debilitamiento partidario y llamó a revisar los errores de la dirigencia, convocando a reunir a los sectores que todavía se identifican con el MPN.

Su reclamo no aparece del todo aislado: el Movimiento de Acción Política (MAPO), otra rama interna del partido, ya había cuestionado antes el requisito del 10% de avales y las condiciones para que las minorías accedan a representación, antes de desistir de competir en la última interna.

El peor momento posible para el MPN

El regreso de Sobisch llega en medio de una bisagra histórica para el partido. Hace pocas semanas se supo que el MPN no presentará candidaturas en ninguna categoría —ni provincial, ni municipal— para las elecciones de 2027. La nueva conducción, con Álamo y Jorge Lara al frente, formalizó la decisión. Será la primera vez que el espacio se ausente de la pelea electoral provincial, después de haber ganado todas las elecciones ejecutivas de Neuquén hasta 2023, cuando Rolando Figueroa —surgido de sus propias filas, pero compitiendo desde afuera— se quedó con la gobernación y provocó un terremoto político del que el MPN todavía no logra recuperarse.

El repliegue partidario abrió un verdadero mercado de pases: dirigentes que supieron ser del MPN hoy encuentran refugio en sellos como Avanzar y Primero Neuquén, aliados de Figueroa, o Más por Neuquén, el espacio de Carlos Quintriqueo. Sobisch fue una de las pocas voces que cuestionó públicamente esa estrategia de repliegue: «El MPN nació para defender Neuquén, no para convertirse en una colectora del gobierno provincial», escribió en su momento en Facebook.

Una sombra que la política neuquina no olvida

Conviene poner en contexto de qué figura se trata. La última aparición pública de Sobisch antes de este anuncio había sido en 2023, cuando declaró como testigo en el juicio contra la cúpula policial que, bajo su gestión como gobernador, desplegó el operativo represivo de 2007 en el que fue asesinado el docente Carlos Fuentealba, durante una protesta docente en la ruta 22. Los jefes policiales imputados en esa causa terminaron condenados por abuso de autoridad.

Es un antecedente que no se puede pasar por alto cuando se habla de un eventual regreso a la escena política provincial: Fuentealba se convirtió, para buena parte de la sociedad neuquina, en un símbolo de la represión estatal contra la protesta social, y su nombre sigue presente cada vez que se discute la responsabilidad política de quienes gobernaron la provincia en aquellos años. Que el propio Sobisch busque hoy reescribir las reglas internas del partido que supo conducir es, cuanto menos, un dato que amerita memoria antes que nostalgia.

La mira puesta en 2027

Más allá de la carga simbólica de su regreso, el trasfondo de la maniobra es puramente electoral: con el MPN ya fuera de la carrera por la gobernación y los municipios en 2027, la discusión sobre quién controla el aparato partidario y bajo qué reglas se definen sus autoridades cobra un peso adicional. La Convención tendrá la última palabra sobre si el planteo de Sobisch avanza. Mientras tanto, su sola reaparición ya logró lo que buscaba: volver a poner su nombre en el centro de la conversación política neuquina.

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