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Desde que asumió Milei se perdieron más de 370.000 empleos formales, y las consultoras advierten que octubre va a ser peor

El INDEC publicó que los precios subieron 1,9% en septiembre y el IPC acumulado en el año ya es del 23,6%. El presidente celebró: «Seguimos domando la inflación». Al mismo tiempo, el Sistema Integrado Previsional Argentino — los datos oficiales de empleo — registra que desde diciembre de 2023 desaparecieron más de 370.000 puestos de trabajo formales. Solo en julio se destruyeron 13.808 empleos en el sector privado. La economía cae y los precios igual suben: el peor escenario posible.

Javier Milei prometió dos cosas centrales cuando llegó al gobierno en diciembre de 2023. La primera: terminar con la inflación. La segunda: que el ajuste sería el camino para recuperar la economía.

El martes, el INDEC publicó los datos de inflación de septiembre. Los precios subieron 1,9%. Acumulado en lo que va del año, la suba ya llegó al 23,6%. Milei salió a celebrar en sus redes: «Seguimos domando la inflación», escribió.

El miércoles, el mismo gobierno publicó los datos de empleo. Desde que Milei asumió, Argentina perdió más de 370.000 puestos de trabajo registrados. Empleos formales. Con recibo de sueldo, obra social y aportes jubilatorios. Los datos son oficiales: provienen del Sistema Integrado Previsional Argentino, el organismo del Estado que registra quiénes aportan a la jubilación.

Las dos noticias juntas describen exactamente lo que está pasando con la economía argentina. Y es el peor escenario posible.

Qué significa el 1,9% de septiembre

Para entender por qué el 1,9% de septiembre no es motivo de festejo hay que recordar la promesa original.

Milei no prometió bajar la inflación. Prometió llevarla a cero. «Cero déficit, cero inflación», era la fórmula. El programa de dolarización que presentó durante la campaña apuntaba exactamente a eso: eliminar el peso, eliminar la inflación.

El 1,9% mensual no es «dominar la inflación». Es una inflación que, acumulada durante un año, supera el 23%. Es una inflación que hace que una familia que en enero necesitaba 100 pesos para comprar la misma canasta, en octubre necesita 123,6.

Los alimentos y las tarifas subieron por encima de ese promedio. El rubro que más afecta el bolsillo cotidiano de las familias subió más que el índice general.

Y lo que viene no es mejor. Las consultoras económicas no prevén que la inflación baje hacia fin de año. Al contrario: advierten que octubre puede traer números más altos. Los ajustes de tarifas de servicios públicos que se programaron para el último trimestre presionan hacia arriba.

370.000 empleos que desaparecieron

La inflación del 1,9% es el primer problema. El segundo es más serio todavía.

Desde que Milei asumió, Argentina perdió más de 370.000 puestos de trabajo registrados. Eso surge del informe del Sistema Integrado Previsional Argentino — el SIPA — que es la fuente oficial del Estado para medir el empleo formal. No es una consultora opositora. No es una estimación. Son los registros de quiénes pagan aportes jubilatorios en el sector privado.

Solo en el mes de julio — el último dato disponible — se destruyeron 13.808 empleos formales en el sector privado. En un mes. En una Argentina que según el discurso oficial está «ordenando la macroeconomía» y «preparando las condiciones para el crecimiento».

370.000 puestos de trabajo es una cifra que puede sonar abstracta. Para darle escala: es como si en un año y medio desapareciera todo el empleo formal de una provincia mediana. Son 370.000 familias donde alguien que tenía trabajo formal — con recibo de sueldo, con cobertura médica, con aportes para jubilarse — hoy no lo tiene más.

Muchos de esos trabajadores no quedaron desocupados: se fueron al sector informal. Se convirtieron en vendedores ambulantes, en changarines, en trabajadores por cuenta propia que cobran en efectivo y no tienen ninguna protección. Ya cubrimos esta semana que la informalidad laboral argentina llegó al 45%, el nivel más alto en décadas. Estos dos datos son la misma historia contada desde dos ángulos.

El peor escenario: recesión más inflación

Hay una palabra técnica que el gobierno de Milei no quiere que se use pero que describe perfectamente lo que está pasando: estanflación.

Estanflación es cuando la economía cae — hay recesión, se producen menos cosas, se venden menos cosas, se contratan menos personas — y al mismo tiempo los precios siguen subiendo. Es lo peor de los dos mundos. Normalmente, cuando hay recesión los precios tienden a bajar porque la gente compra menos y eso frena la inflación. Cuando eso no ocurre — cuando la economía cae pero los precios igual suben — es señal de que algo está roto.

La teoría del gobierno de Milei decía que el ajuste produciría primero una caída fuerte y luego una recuperación. La caída llegó. La recuperación no. El consumo privado cayó 2,4% en el segundo trimestre. La inversión lleva cinco trimestres consecutivos en baja. Se cerraron más de 1.600 fábricas en lo que va del año. Y el empleo formal sigue cayendo mes a mes.

Y sin embargo, los precios no se detuvieron. La inflación de septiembre fue 1,9%. La de octubre va a ser peor, según advierten los economistas. Las tarifas de gas, luz y transporte siguen ajustando. El tipo de cambio tiene presiones. Los alimentos no bajan.

La promesa incumplida y la celebración inverosímil

Lo que convierte el tweet de Milei en algo políticamente significativo no es que celebre un número bajo — 1,9% puede parecer bajo comparado con los picos de 25% mensual del año pasado. Lo significativo es que lo celebre en el contexto de lo que está pasando con el empleo.

Mientras el presidente escribía «seguimos domando la inflación» en sus redes, los datos oficiales del Estado que él conduce decían que 370.000 personas perdieron su trabajo formal desde que asumió. Que solo en julio se destruyeron casi 14.000 empleos privados registrados. Que la economía acumula trimestres de caída. Que las consultoras prevén que los precios van a subir más en octubre, no menos.

Celebrar el 1,9% de inflación después de prometer inflación cero, mientras se destruyen empleos formales mes a mes, no es un logro. Es la descripción de un modelo que no está funcionando como prometió.

La inflación que «se doma» no se terminó de domar. Y el ajuste que iba a abrir el camino al crecimiento dejó en el camino 370.000 empleos formales. Y todavía no paró.

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