Después de semanas de tensión, el gobernador y el diputado volvieron a reunirse en La Plata. Ratificaron acuerdos dentro del PJ bonaerense y buscaron bajar el conflicto antes de entrar de lleno en el año electoral. La disputa por las candidaturas sigue abierta.
Después de semanas de pases de factura, Axel Kicillof y Máximo Kirchner volvieron a sentarse frente a frente.
El encuentro se realizó en la Gobernación bonaerense, en La Plata, y funcionó como una señal de distensión justo antes de la reunión del Consejo Provincial del PJ. Desde ambos sectores describieron la conversación como positiva y enfocada en ordenar el funcionamiento partidario.
No hubo una reconciliación total.
Pero sí un acuerdo básico para dejar de convertir cada discusión interna en una crisis.
Kicillof conduce el PJ y Máximo presidirá el Congreso
Uno de los puntos ratificados fue el reparto de responsabilidades acordado meses atrás.
Kicillof continuará al frente del PJ bonaerense, mientras Máximo Kirchner presidirá el Congreso partidario, un órgano clave porque, entre otras funciones, interviene en la conformación de la Junta Electoral que deberá actuar cuando llegue el momento de definir candidaturas.
En la reunión también participaron dirigentes de peso de ambos espacios: Verónica Magario y Mariano Cascallares por el sector del gobernador; Federico Otermín y Facundo Tignanelli acompañaron a Máximo.
La pelea por 2027 sigue abierta
La tregua no elimina las diferencias.
Kicillof y el Movimiento Derecho al Futuro vienen defendiendo las PASO como mecanismo para ordenar las candidaturas, mientras el kirchnerismo mantiene su propia estrategia y Cristina Kirchner volvió a dejar abierta la posibilidad de competir si recuperara sus derechos políticos.
También siguen en discusión temas sensibles como las reelecciones de intendentes y la integración de los órganos partidarios.
Desde el propio kicillofismo reconocen que hoy resulta difícil hablar de un acuerdo político integral. La prioridad es otra: establecer reglas para competir sin romper el frente.
Una señal que el peronismo necesitaba
La foto tiene valor precisamente por el contexto.
Mientras Javier Milei ya piensa en su continuidad y distintos sectores opositores empiezan a posicionarse para 2027, el peronismo venía demasiado concentrado en una disputa interna que desgastaba a todos.
La reunión no resolvió quién será el candidato presidencial ni cerró las diferencias entre Kicillof y el kirchnerismo.
Pero produjo algo más elemental y, quizás, más urgente:
volver a hablar.
Porque antes de discutir quién encabeza la boleta, el peronismo necesita definir si puede llegar unido a la próxima elección.
Y después de varias semanas de tensión, Kicillof y Máximo dieron el primer paso para bajar el volumen de la pelea.









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