EL ENDEUDAMIENTO FAMILIAR ABRE PASO A PRÉSTAMOS INFORMALES Y REDES DE USURA EN LOS BARRIOS
El crecimiento de la morosidad y las dificultades para acceder nuevamente al crédito formal están empujando a algunas familias hacia circuitos informales de financiamiento que funcionan con intereses elevados y mecanismos de cobro por fuera del sistema bancario.
En los barrios más afectados aparecen préstamos de dinero puerta a puerta, prestamistas informales y circuitos vinculados incluso al juego clandestino. El problema se agrava cuando las familias no pueden cumplir con las cuotas y quedan expuestas a la pérdida de bienes personales.
Los testimonios recopilados describen casos en los que muebles, vehículos o incluso terrenos terminan utilizados como forma de cobro de deudas originalmente mucho menores. La situación expone una dimensión especialmente delicada del sobreendeudamiento: cuando desaparece el acceso al crédito regulado, las familias quedan más vulnerables frente a esquemas de tasas abusivas.
El fenómeno vuelve a colocar sobre la mesa la necesidad de mecanismos de protección al consumidor, acceso a financiamiento regulado y políticas que permitan evitar que la deuda cotidiana termine transformándose en una nueva fuente de exclusión social.

















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