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Hasta los empresarios del Coloquio IDEA se preguntan lo que el kirchnerismo repite hace años: ¿cómo llega la riqueza de Neuquén a Berazategui?

El analista Guillermo Oliveto expuso en Mar del Plata frente a las principales corporaciones del país y puso en palabras la contradicción central del modelo libertario: un boom energético y minero que no derrama hacia la economía real. La pregunta que dejó flotando en el Sheraton es la misma que el ajuste de Milei todavía no puede responder.

El 62° Coloquio de IDEA arrancó el martes en el Sheraton de Mar del Plata. Más de mil empresarios, directivos y consultores reunidos bajo la consigna «Juega Argentina» para debatir el país que viene. Y en esa sala, frente al núcleo del establishment económico argentino, el analista de consumo Guillermo Oliveto hizo una pregunta que no debería sorprender a nadie que mire la economía desde abajo, pero que resultó incómoda viniendo desde adentro: «Sobre el modelo de país, el debate es cómo llega el petróleo de Neuquén a Berazategui».

Una frase. Diez palabras. Y un diagnóstico que los trabajadores, los sindicatos y el peronismo llevan años enunciando de mil maneras distintas.

La Argentina dual que el mercado no resuelve

Oliveto viene desarrollando hace tiempo el concepto de «Argentina dual». Una macroeconomía con motores muy fuertes encendidos — petróleo y gas, minería, agro, sector financiero — y otra Argentina que no recibe ese impulso: la construcción, la industria, el comercio. Justamente los cuatro sectores que generan más empleo masivo por peso invertido.

Los números lo confirman con crudeza. Entre noviembre de 2023 y principios de 2026, el empleo privado registrado cayó un 2,2% a nivel nacional. Hubo cerca de 200.000 puestos formales perdidos. El consumo masivo se contrajo un 14% interanual en 2024. El riesgo país cerró septiembre en 607 puntos.

Mientras tanto, Neuquén es lo que el propio Oliveto define como «el oasis». Entre 2023 y 2025, el producto bruto geográfico de la provincia creció 36,9%, frente al 0,5% del promedio nacional. El empleo privado registrado en la provincia subió un 5,8% cuando el país caía. El 74% de los neuquinos realizó gastos que podrían considerarse no esenciales — diez puntos por encima del promedio nacional. El 45% espera mejorar su consumo en los próximos meses.

Neuquén es el modelo. El resto del país espera que el modelo llegue.

La pregunta que el libertarismo no responde

El problema con «cómo llega el petróleo de Neuquén a Berazategui» no es que sea una pregunta nueva. Es que el modelo que gobierna el país desde diciembre de 2023 tiene una sola respuesta posible: el mercado lo resuelve. Deregulación, RIGI, apertura de capitales, confianza inversora. Si las condiciones son las correctas, la riqueza fluye sola.

Los datos de dos años de gestión dicen otra cosa. La riqueza de Vaca Muerta creció. Las exportaciones energéticas crecieron. Las divisas llegaron. Y sin embargo el 65% de los argentinos tiene dificultades para llegar a fin de mes. El consumo en los barrios del conurbano bonaerense — la Berazategui real, la que Oliveto nombró — sigue deprimido. Las segundas marcas ganan participación. La economía informal es la tabla de salvación de millones.

El propio Domingo Cavallo, que no es precisamente un crítico del rumbo económico, pidió en el mismo Coloquio flexibilizar la política fiscal para evitar que el estancamiento se profundice. Una señal de que incluso los arquitectos históricos del modelo liberal empiezan a ver los límites del ajuste puro.

Lo que el peronismo respondía con obra pública y trabajo

La pregunta de Oliveto tiene una respuesta histórica que no apareció en el panel del Sheraton. El kirchnerismo — y antes, distintas versiones del peronismo — respondió exactamente esa pregunta con política industrial activa: obra pública que generaba empleo en los municipios donde vivía la gente de Berazategui, crédito para las pymes que fabricaban en los parques industriales del conurbano, industria nacional que daba trabajo a los obreros que no vivían en la cuenca neuquina.

La construcción llegó a generar casi 500.000 puestos de trabajo formales en la Argentina. La inversión en obra pública federal irrigaba provincias y municipios que no tenían petróleo pero tenían gente que necesitaba trabajar. La renta petrolera, cuando había política de Estado para capturarla, financiaba hospitales, escuelas y gasoductos en provincias que producían energía para todo el país.

Ese modelo tenía problemas. Los tuvo siempre. Pero respondía la pregunta de Oliveto con instrumentos concretos, no con la espera de que el mercado haga lo que históricamente no hizo solo.

Neuquén y la pregunta que tampoco se hace en casa

Hay una dimensión de la pregunta que en el 62° Coloquio de IDEA tampoco se debatió, y que Modo Pueblo no puede omitir: la dualidad no existe solamente entre Neuquén y Berazategui. Existe también dentro de la propia Neuquén.

La provincia produce energía para todo el país. Exporta hidrocarburos al mundo. Sus indicadores económicos agregados brillan. Y sin embargo, los vecinos del barrio Unión cortaron la Ruta 7 la semana pasada reclamando agua, electricidad y transporte. El PAMI de 69.000 afiliados neuquinos arrastra una deuda de más de 3.000 millones de pesos. La universidad pública recibió en el Presupuesto 2027 un 24,9% menos que en 2023.

El petróleo de Neuquén tampoco llega a todos los neuquinos. No automáticamente. No sin política pública que decida hacia dónde va esa riqueza.

La pregunta justa, la respuesta equivocada

Que el establishment económico argentino, reunido en el Sheraton de Mar del Plata, empiece a preguntarse cómo hacer que la riqueza llegue de la Patagonia al conurbano es una buena noticia para el debate. Es reconocer que el modelo extractivista sin redistribución tiene un techo. Que Vaca Muerta no es suficiente. Que el boom de los sectores «estrella» convive con el empobrecimiento de los que trabajan en la economía real.

Lo que no dijeron en el Coloquio es que esa pregunta tiene nombre y apellido en la historia argentina. Tiene sindicatos que la respondieron. Tiene obra pública que la respondió. Tiene política industrial que la respondió. Y tiene un modelo que decidió desmantelar todo eso, recortar las jubilaciones, desfinanciar las universidades y esperar que el mercado haga lo que el mercado, en setenta años de historia económica argentina, nunca hizo solo.

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