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Desde que asumió Milei, casi un millón de trabajadores más en toda Argentina trabajan sin obra social, sin aportes ni protección. Neuquén tiene una de las tasas más bajas del país

Un informe de la Universidad Nacional de Rosario revela que la informalidad laboral en Argentina creció del 41,4% al 45% desde que asumió Milei. Neuquén, con el 26,4%, está entre las mejores provincias del país — gracias al petróleo. Pero eso significa que uno de cada cuatro trabajadores neuquinos trabaja sin jubilación, sin obra social y sin derechos laborales básicos.

Trabajo informal es trabajo sin protección. Sin obra social para ir al médico. Sin aportes para jubilarse algún día. Sin aguinaldo en diciembre. Sin vacaciones pagas en verano. Sin indemnización si te echan. Sin licencia si te enfermás. Es el plomero que cobra en efectivo, la empleada doméstica que trabaja de sol a sol sin contrato, el repartidor de delivery que pone el cuerpo sin que nadie lo cuide.

En Argentina, el 45% de los trabajadores está en esa situación. Casi uno de cada dos.

Y ese porcentaje creció. A fines de 2023, cuando Milei asumió la presidencia, la informalidad era del 41,4%. En el segundo trimestre de 2026, llegó al 45%. Un informe de la Universidad Nacional de Rosario, elaborado con datos oficiales del INDEC, lo documenta en detalle.

Por qué subió la informalidad

Una de las razones que el informe identifica es el crecimiento del trabajo independiente. Cuando la economía formal se contrae — cuando las fábricas despiden, cuando las empresas no contratan — mucha gente busca salida en el trabajo por cuenta propia. El plomero, el gasista, el carpintero, la costurera, el vendedor ambulante. Esos trabajos son los más expuestos a la informalidad.

Desde fines de 2023, la proporción de trabajadores que tienen jefe y relación de dependencia bajó del 73,7% al 70,5% del total de ocupados. Y los que trabajan solos, por cuenta propia, subieron del 22,6% al 25,5%.

El problema es que el 65,8% de esos trabajadores independientes urbanos trabaja en negro. Sin aportes. Sin cobertura. Sin red de contención.

Los sectores más castigados

No todos los trabajos tienen el mismo nivel de informalidad. El informe lo discrimina por actividad y los números son claros.

El servicio doméstico es el sector más afectado: el 77,4% de quienes trabajan en ese rubro no tiene registro formal. En Neuquén, eso significa que la mayoría de las empleadas de casas de familia — mujeres en su enorme mayoría — trabajan sin derechos.

La construcción no está lejos: el 76,2% de los trabajadores de la construcción son informales. En pleno boom de torres y edificios en la capital neuquina, la mayoría de los obreros que levantan esos edificios no tienen obra social.

La gastronomía y el alojamiento llegan al 63,9%. El comercio, al 54,7%.

En el otro extremo, los profesionales de tecnología e informática tienen tasas mucho más bajas: un 19,2% en servicios profesionales y un 33,9% en información y comunicación.

Neuquén: los datos concretos

El informe ubica a Neuquén en el 26,4% de informalidad laboral general. Es uno de los números más bajos del país. La Patagonia en su conjunto tiene tasas de entre el 18% y el 33,5%, muy por debajo del promedio nacional.

¿Por qué Neuquén está mejor que el resto? El informe lo dice sin rodeos: la estructura productiva de la provincia y el desarrollo de la industria hidrocarburífera. El petróleo y el gas generan empleos formales, bien remunerados, con sindicatos que exigen registro y con empresas grandes que cumplen la ley porque no pueden hacer otra cosa.

Pero hay un dato que ese 26,4% no debe ocultar: significa que uno de cada cuatro trabajadores neuquinos, en la provincia más rica en recursos energéticos del país, no tiene cobertura de salud a través del trabajo, no aporta a su jubilación y puede ser echado sin cobrar un peso. En términos absolutos, hablamos de decenas de miles de personas en Neuquén.

Y muchos de ellos trabajan en los sectores de mayor informalidad que el informe describe: en las casas de familia, en la construcción del boom inmobiliario, en los restaurantes y bares que crecen al ritmo de la economía del petróleo.

Lo que empeora a nivel nacional

Para entender la dimensión del problema hay que mirar el extremo opuesto del país. En Formosa, el 87,9% de los trabajadores independientes trabaja en negro. En Tucumán y Santiago del Estero, más del 87%. En el norte argentino, casi la totalidad de quienes trabajan por cuenta propia no tienen ningún tipo de protección.

Eso significa que cuando se enferman, pagan de su bolsillo. Cuando no tienen trabajo, no cobran nada. Cuando lleguen a viejos, la jubilación que reciban será mínima o no existirá porque nunca aportaron.

Y la tendencia nacional empeoró. Ese es el dato que el gobierno de Milei no puede atribuirse como logro: desde diciembre de 2023, la informalidad creció más de tres puntos porcentuales. Más de un millón de personas que antes tenían alguna protección hoy trabajan sin ella.

El jubilado que todavía no sabe que está en problemas

Hay un dato en el informe que mira hacia adelante y lo que muestra no es tranquilizador. El 37,9% de los asalariados — trabajadores que tienen patrón, que trabajan en relación de dependencia — no tiene aportes jubilatorios. Es el porcentaje más alto desde 2016.

Esos trabajadores hoy cobran su sueldo, pagan sus cuentas y viven su vida cotidiana como si tuviesen empleo formal. Pero no están aportando. Y cuando lleguen a la edad de jubilarse, no van a tener los años de aportes necesarios para acceder a una jubilación digna. El problema futuro se está gestando hoy, en silencio, en millones de liquidaciones de sueldo que llegan sin el descuento previsional.

El trabajo sin protección no es solo una estadística del presente. Es una trampa que se cierra con décadas de retraso.

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