Manuel Adorni le dijo a la Justicia que las refacciones de su casa en el country Indio Cuá no se pagaron en efectivo. El hombre que hizo la obra, Matías Tabar, lo desmintió con nombre, apellido y documentación: asegura que cobró en dólares billete y que hasta tributó por esa plata ante ARCA. En el medio, una diferencia de más de 70 mil dólares entre lo que dice uno y lo que dice el otro.
Hay contradicciones que se resuelven con una firma en un expediente, y hay otras que un contratista desarma con una frase. Eso fue lo que pasó esta semana en la causa que investiga el patrimonio del exjefe de Gabinete Manuel Adorni, cuando el hombre que remodeló su casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, salió a contradecirlo públicamente. «Es un cabeza de termo«, le dijo a Página/12 el contratista Matías Tabar, sobre la explicación patrimonial que Adorni presentó ante la Justicia.
Lo que dice Adorni y lo que dice su contratista
Según su propia defensa, Adorni sostuvo ante la Justicia que él y su esposa, Bettina Angeletti, decidieron «vivir como si no tuvieran» los casi 600.000 dólares que, según explicó, habían acumulado con operaciones en Bitcoin a lo largo de los años. Esos mismos fondos, siempre según su versión, son los que después explicarían los gastos realizados en la vivienda del country, entre ellos las refacciones. En esa presentación, Adorni negó específicamente haber pagado 245.000 dólares en efectivo por esas obras.
Tabar, que fue quien ejecutó los trabajos, lo desmiente de manera directa: asegura que cobró en efectivo y en dólares billete, no a través de billeteras cripto, y que esa modalidad de pago abarcó absolutamente todo lo realizado en la propiedad. Consultado sobre si era cierto que Adorni exigía arreglos costosos y pagaba todo en cash —la parrilla, la cascada, los aires acondicionados—, la respuesta del contratista fue una sola palabra: «Todo«. Según su relato, entre los trabajos figura una parrilla con control remoto cuyo costo habría rondado los 15.000 dólares, además de una cascada y varios equipos de aire acondicionado.
Tabar fue más allá y afirmó que las operaciones están debidamente documentadas, que «está todo detallado», y que tributó ante ARCA por los ingresos que recibió por ese trabajo, algo que —remarcó— vuelve todavía más «inverosímil» la versión de que el pago se hizo con criptomonedas.
Una diferencia de más de 70 mil dólares
El cruce no es solo una cuestión de una palabra contra la otra: hay una diferencia numérica concreta que la Justicia deberá reconstruir. Mientras la explicación de Adorni apunta a negar el pago de 245.000 dólares en efectivo, otra cifra que circula en el expediente ubica el monto en 174.954,58 dólares. Entre ambas cifras hay más de 70.000 dólares de distancia, y esa brecha pasó a formar parte de una investigación que intenta reconstruir, dólar por dólar, cómo evolucionó el patrimonio del exjefe de Gabinete desde que asumió funciones.
El expediente completo: de qué se lo investiga
La causa contra Adorni por presunto enriquecimiento ilícito se originó a partir de una denuncia de la diputada nacional Marcela Pagano, quien señaló «severas discrepancias» entre la declaración jurada inicial de Adorni y la anual, con la presunta omisión de activos financieros y depósitos en el exterior, y denunció lo que calificó como un «desproporcionado incremento patrimonial». Al asumir su cargo en el Gobierno, Adorni había declarado un patrimonio compuesto por dos inmuebles, un vehículo y activos financieros equivalentes a unos 20.000 o 25.000 dólares.
Desde entonces, la investigación —a cargo del fiscal federal Gerardo Pollicita— viene reconstruyendo un patrimonio que incluye, además de la casa de Indio Cuá a nombre de su esposa, un departamento en el barrio porteño de Caballito comprado en noviembre de 2025 por 230.000 dólares (con buena parte financiada por un crédito otorgado por sus propias vendedoras, dos jubiladas), otro inmueble en Parque Chacabuco, y gastos en viajes que incluyeron un vuelo privado a Punta del Este y pasajes a Nueva York por unos 10.000 dólares. La fiscalía ya citó a declarar como testigos a la escribana que intervino en las operaciones inmobiliarias y al exfutbolista que había sido dueño anterior del departamento de Caballito.
Lo que está probado y lo que todavía no
Conviene ser preciso sobre el estado de esta causa: se trata de una investigación en curso por presunto enriquecimiento ilícito, sin que exista todavía una resolución judicial que determine responsabilidades. Lo que sí es un hecho verificable es la existencia de dos versiones directamente contradictorias sobre un mismo pago: la de un exfuncionario de máxima jerarquía y la de la persona que, según sus propios dichos, hizo el trabajo y cobró por él. Será la Justicia la que, con la documentación que Tabar dice tener en su poder, determine cuál de las dos versiones se sostiene.
Mientras tanto, la frase del contratista ya quedó instalada como la síntesis informal de un affaire que combina bitcoins, dólares billete, una parrilla con control remoto y una diferencia de 70 mil dólares que todavía nadie explicó de manera convincente.









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