En septiembre, la provincia recibió 120.000 millones de pesos por coparticipación y transferencias automáticas — apenas el 16,3% de sus ingresos totales. El resto lo financia con regalías de su propio subsuelo. Mientras Milei congela la discusión sobre la distribución coparticipable, Neuquén sostiene al país con energía y recibe, a cambio, migajas federales.
Los datos los publica cada mes el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en base a información de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales del Ministerio de Economía. Son números fríos, técnicos, sin adjetivos. Pero cuando se los lee con contexto, cuentan una historia que el gobierno provincial prefiere no contar en sus comunicados de prensa.
En septiembre de 2026, el gobierno de Rolando Figueroa recibió unos 120.000 millones de pesos por transferencias automáticas, coparticipación federal y leyes complementarias. En términos nominales, eso representa una suba del 40,8% respecto a septiembre del año pasado. En términos reales — descontada la inflación — el aumento fue del 5,6%.
Suena bien. Hasta que se pregunta de dónde viene el resto del dinero con el que funciona Neuquén.
El 16,3% que lo dice todo
El último dato oficial publicado por la Subsecretaría de Ingresos Públicos de la provincia corresponde a agosto de 2026 y muestra la estructura real de las finanzas neuquinas. Los fondos de origen nacional — coparticipación más todo lo que gira la Nación — representan apenas el 16,3% del total de los ingresos provinciales.
El resto se distribuye así: el 52,4% proviene de las regalías hidrocarburíferas — es decir, del petróleo y el gas que se extrae del subsuelo neuquino — y el 31,4% restante de la recaudación propia de impuestos provinciales.
Dicho de otra manera: de cada 100 pesos que entran a las arcas de la provincia, 83 los genera Neuquén con sus propios recursos. La Nación aporta 17.
Para entender el peso político de ese número, basta con compararlo con lo que Neuquén le da al país. La provincia produce alrededor del 40% del petróleo y el 50% del gas de toda la Argentina. Las exportaciones energéticas de la Cuenca Neuquina generaron más de 8.000 millones de dólares en divisas en los primeros ocho meses de 2026. Esa energía calienta hogares, mueve industrias y genera el superávit energético nacional del que el gobierno de Milei se ufana en foros internacionales.
La devolución federal, traducida a pesos, es el equivalente a menos de 80 millones de dólares mensuales al tipo de cambio actual. Una proporción que no resiste ninguna comparación con el valor que la provincia aporta al sistema nacional.
El acumulado: diez meses de caída real
El dato mensual de septiembre muestra una pequeña suba real del 5,6%. Pero el acumulado enero-septiembre de 2026 muestra una caída real del 0,2% en los fondos de origen nacional que recibió Neuquén.
La buena noticia — si se puede llamar así — es que Neuquén está entre las provincias que menos perdieron en términos reales durante 2026. La peor parada fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con una caída acumulada del 1,4%. Santa Fe registró -0,8%.
Pero «perder menos» no es ganar. Es perder más despacio. Y en un contexto donde el Presupuesto 2027 enviado por el Ejecutivo nacional no contempla prácticamente ninguna obra de infraestructura en Neuquén — sin obras de salud, sin obras de educación, con la Universidad del Comahue recibiendo 77.000 millones menos de lo que necesita —, la suba puntual de septiembre no cambia el cuadro estructural.
Ganancias sube, IVA cae: quién paga y quién no
El detalle de la composición de la coparticipación nacional revela otra paradoja del modelo económico vigente. En septiembre, el impuesto a las Ganancias creció un 22,1% en términos reales. El IVA cayó un 6,0%.
El impuesto a las Ganancias lo pagan fundamentalmente los trabajadores formales de ingresos medios y altos, y las empresas. El IVA lo paga todo el mundo cuando compra en el supermercado, en la ferretería, en la farmacia. Un IVA que cae en términos reales es la señal más directa de que el consumo popular está deprimido. La gente compra menos. Las familias ajustan. Y la recaudación del impuesto más regresivo del sistema tributario baja porque la economía real no levanta.
El modelo que genera el crecimiento de Ganancias — sectores de altos ingresos y exportaciones — no es el que mueve al IVA. Son dos economías que coexisten: la del boom energético y la del bolsillo de los vecinos de los barrios de Neuquén capital, Cutral Co o Zapala.
La cuota jubilatoria como logro de gestión
Lo que el gobierno de Figueroa sí publicita como un éxito de su gestión es el cobro de una deuda histórica: las compensaciones que el Estado nacional le debe a la provincia por la armonización de la caja jubilatoria del ISSN. Una deuda que viene de la década del 90, cuando Neuquén decidió no transferir su caja previsional a la ANSES.
La Nación empezó a pagar en mayo de 2026: 12 cuotas iguales de 4.000 millones de pesos cada una, para un total de 48.000 millones. El primer desembolso se hizo efectivo hace cinco meses.
Es un avance real en el cobro de algo que le correspondía a la provincia desde hace tres décadas. Pero pagar una deuda vieja no es inversión nueva. No es obra pública. No es transferencia de recursos para el desarrollo. Es una devolución parcial, en cuotas, de dinero que siempre fue de los neuquinos.
Presentarlo como logro de la relación cordial con el gobierno de Milei es una forma de administrar las expectativas hacia abajo: si el piso de la negociación es «que te paguen lo que te deben», la discusión sobre lo que realmente le corresponde a Neuquén queda silenciada.
La reforma que nadie impulsa
El artículo más relevante que no aparece en los comunicados oficiales es el último párrafo de la nota del IARAF: «La manera en que se reparte la torta de recursos coparticipables en la Argentina es una discusión que hoy no está en la agenda del gobierno nacional.»
No es un dato menor. El coeficiente de coparticipación que le corresponde a Neuquén fue establecido décadas atrás, cuando la estructura productiva de la provincia era radicalmente diferente. Hoy, Neuquén es la principal provincia exportadora de energía del país, la que más contribuye al superávit energético nacional y la que alberga el recurso más estratégico de la economía argentina.
Sin embargo, el sistema federal de distribución de recursos no refleja ese aporte. La fórmula que se aplica sigue siendo la de una Argentina que no existe más. Y mientras eso no cambie, Neuquén seguirá financiando al país con su subsuelo y recibiendo, a cambio, el 16% de lo que necesita para funcionar.
Figueroa fue a París con Milei a mostrar Vaca Muerta a inversores europeos. En ningún comunicado de la gira aparece la palabra «coparticipación».







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