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El PJ neuquino expulsó a 44 afiliados, incluidos dos funcionarios de Figueroa, y la Justicia Electoral lo avaló

La Cámara Nacional Electoral ratificó las desafiliaciones resueltas en mayo de 2025 por el Congreso del PJ provincial. Entre los expulsados están el presidente del partido, José Asaad, y dos funcionarios activos del gabinete de Rolando Figueroa. El peronismo neuquino llega a 2027 con su identidad más definida y su boleta más propia.

DESARROLLO

El 2 de octubre de 2026, el Partido Justicialista de Neuquén hizo efectiva la expulsión de 44 afiliados. La medida venía de un Congreso Provincial realizado en mayo de 2025 y había sido impugnada judicialmente. La Cámara Nacional Electoral la ratificó el 28 de septiembre. La carta orgánica del partido habló, la justicia la respaldó, y el peronismo neuquino cerró uno de los capítulos más tensos de su historia reciente.

El motivo es preciso: los 44 afiliados participaron como candidatos de otras fuerzas políticas en las elecciones provinciales de 2023, sin autorización del Congreso Provincial, en listas que acompañaron la candidatura a gobernador de Rolando Figueroa. En esa misma elección, el PJ respaldaba a Ramón Rioseco. Cruzar la línea tuvo consecuencias.

Quiénes son los 44

La lista de expulsados no es homogénea. Hay dirigentes locales, referentes de municipios del interior y figuras del aparato territorial que en el momento de mayor debilidad del peronismo decidieron que el viento de Figueroa soplaba más fuerte que su identidad partidaria.

Pero tres nombres concentran la carga política de la decisión.

El primero es José Asaad, intendente de Vista Alegre y hasta esta semana presidente del PJ neuquino. Asaad era la expresión más visible del sector del peronismo dispuesto a tender puentes con el gobierno provincial. Su expulsión no solo lo saca del partido: lo deja sin el paraguas institucional desde el que negociaba su lugar en el escenario electoral de 2027. Asaad, además, ya se encontraba suspendido preventivamente del Consejo Provincial del PJ por una denuncia por violencia de género presentada por su expareja — una situación que el partido tampoco podía ignorar.

El segundo y el tercero son Marcelo Zúñiga, subsecretario de Producción del gobierno de Figueroa, y Ana Servidio, secretaria de Vivienda del mismo gobierno. Dos funcionarios activos del gabinete provincial que seguían figurando en el padrón del partido que en teoría hace oposición a ese gobierno. La expulsión resuelve una contradicción que el PJ venía cargando desde hace dos años: no se puede ser parte del proyecto político que Figueroa comanda y del partido que se propone competirle en 2027.

La Cámara Electoral respaldó la autonomía del PJ

La medida no fue fácil. Hubo impugnaciones, un recorrido judicial y una primera instancia que había rechazado las expulsiones. La entonces jueza Carolina Pandolfi consideró que el procedimiento tenía vicios. La Cámara Nacional Electoral revirtió ese criterio.

El máximo órgano electoral fue categórico: las decisiones adoptadas dentro de los partidos forman parte de su ámbito de autonomía. Y en este caso, la carta orgánica del PJ es explícita — los afiliados que acepten candidaturas de otras fuerzas sin autorización del Congreso Provincial pierden su condición de afiliados y los cargos partidarios que ocupen. No hay zona gris. Hay norma y hay consecuencia.

Que la Cámara Electoral haya respaldado esa autonomía es un dato que va más allá de este caso puntual. Le da al PJ neuquino un respaldo institucional para seguir construyendo su identidad sin que cada decisión interna pueda ser frenada por una presentación judicial de quienes no quieren acatarla.

La actual conducción quería salvarlos. La justicia dijo que no.

Hay un dato que la nota no puede omitir: la conducción actual del PJ — surgida de la interna que se realizó después de que se resolvieran las expulsiones — había solicitado dejar sin efecto las desafiliaciones. Fue un gesto político hacia el sector de Asaad, un intento de construir unidad por encima del conflicto.

La Cámara Electoral no lo permitió. Las reglas del partido se aplican o no se aplican. Y si el Congreso Provincial las votó, ninguna conducción posterior puede ignorarlas a discreción.

Ese resultado fortalece al sector que desde el principio sostuvo que el PJ tiene que tener una línea: quien se fue con Figueroa en 2023 no puede estar adentro del PJ que en 2027 competirá contra el proyecto de Figueroa. La discusión interna que venía dándose en voz baja — con Sagaseta y el Congreso exigiendo listas propias y autonomía, y otros sectores tentados por la lógica del acomodo — quedó resuelta, al menos en este capítulo, por la carta orgánica y la justicia electoral.

El nuevo mapa de conducción

Con Asaad fuera, el vicepresidente segundo del PJ, Lucas Riquelme, quedó a cargo de la conducción. La reorganización de las autoridades no será sencilla: el actual Consejo surgió de una interna en la que dos listas compitieron y los cargos se distribuyeron entre ambos sectores. El mecanismo de reemplazo genera distintas interpretaciones, y Riquelme anticipó que eventuales presentaciones judiciales podrían demorar el proceso.

También salió de escena Sandra Hernández, presidenta del Concejo Deliberante de Vista Alegre, que integraba la lista de los 44.

El reordenamiento llevará semanas. Pero el resultado político está claro desde el 2 de octubre: el PJ neuquino llega a la recta final hacia 2027 con el padrón más limpio que ha tenido en años, sin afiliados que simultáneamente integren el gobierno al que quieren oponerse, y con un fallo de la justicia electoral que valida su autonomía para construir su propia identidad.

Lo que viene

El escenario que se abre tiene al peronismo más consolidado en su separación de Figueroa. Los sectores que quedan — el de Parrilli, el de Martínez, el de Sagaseta y el del flamante Frente Peronista de Urrutia — tienen diferencias entre sí, pero comparten un denominador: ninguno quiere llegar a las legislativas de 2027 colgado de la boleta del gobernador.

Las expulsiones cierran una etapa de ambigüedad. El PJ neuquino dice, con actos, lo que ya venía diciendo con palabras: somos la segunda fuerza provincial, tenemos identidad propia, y vamos a competir como peronismo. No como apéndice de nadie.

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