Un informe del Banco Provincia mostró que supermercados y alimentos fueron los rubros más afectados, mientras crece el peso de impuestos y servicios en el presupuesto familiar.
El consumo volvió a mostrar señales de deterioro y los supermercados aparecen entre los rubros más golpeados. De acuerdo con un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, los gastos en supermercados y alimentos registraron en el último año una contracción superior al 20%.
El dato refleja el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo sobre los hogares, que priorizan la compra de productos esenciales y reducen consumos considerados postergables. En paralelo, el pago de impuestos y servicios ganó participación dentro de los gastos mensuales, achicando todavía más el margen disponible para alimentos, indumentaria, electrodomésticos, informática y otros rubros.
Según el informe, los consumos con tarjetas de crédito, débito y la billetera Cuenta DNI cayeron 5,6% interanual en junio. La baja se suma a otros relevamientos del comercio minorista y del consumo masivo, que también vienen marcando una tendencia negativa en las ventas.
El cambio de hábitos se observa especialmente en los sectores de menores ingresos. Muchas familias dejaron de concentrar sus compras en grandes cadenas y recurren con mayor frecuencia a comercios de cercanía, donde realizan operaciones más chicas y ajustadas al dinero disponible en el momento.
El informe advierte que el consumo todavía no muestra un impulso propio que permita recuperar los niveles previos a 2023. En ese contexto, la situación de los hogares vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de políticas que protejan ingresos, trabajo y acceso a bienes básicos.
Las compras de alimentos y en supermercados siguen en caída.
Fotografía: Noticias Argentinas / Archivo
















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