La producción retrocedió 4,6% interanual durante junio y volvió a disminuir frente a mayo. Industriales advierten por la debilidad de la demanda y la falta de una política productiva.
La actividad metalúrgica registró en junio una caída del 4,6% frente al mismo mes de 2025 y una baja del 0,3% respecto de mayo, según el relevamiento mensual de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina.
El resultado confirmó que uno de los sectores centrales de la industria nacional continúa sin encontrar un piso. La metalurgia abastece a la construcción, el petróleo, el gas, la minería, la producción de alimentos, el transporte y la fabricación de maquinaria, por lo que su desempeño funciona como un indicador relevante de la economía productiva.
La retracción alcanzó nuevamente a casi todas las cadenas de valor. Las empresas vinculadas con el consumo final registraron una baja del 9,8%; la construcción cayó 7,1%; el sector automotor, 6,3%; petróleo y gas, 6,1%; minería, 5,9%; energía eléctrica, 4,5%; y alimentos y bebidas, 4,1%.
La producción vinculada con el sector agrícola tuvo una disminución más moderada, mientras que maquinaria agrícola fue una de las pocas ramas que logró mostrar una variación positiva. Sin embargo, ese desempeño aislado no alcanzó para revertir el retroceso general de la actividad.
Otro dato preocupante es el reducido nivel de utilización de la capacidad instalada. Las fábricas metalúrgicas trabajan con una parte importante de sus equipos detenidos, una situación que encarece los costos, debilita las inversiones y aumenta la presión sobre el empleo industrial.
El escenario está relacionado con la retracción del mercado interno, la caída de la construcción y la menor demanda de bienes producidos localmente. La apertura comercial y el avance de productos importados también generan preocupación entre las pequeñas y medianas empresas que no cuentan con las mismas condiciones de financiamiento que sus competidores externos.
La situación vuelve a colocar en discusión la necesidad de una estrategia industrial activa. La experiencia argentina demuestra que el desarrollo de la metalurgia requiere crédito productivo, inversión en infraestructura, protección frente a prácticas comerciales desleales y políticas que impulsen la demanda nacional.
Sin una recuperación del consumo, la obra pública y la inversión productiva, la caída de la metalurgia puede extenderse hacia proveedores, comercios regionales y puestos de trabajo calificados distribuidos en todo el país.
Fuente principal: Página/12.
Datos sectoriales: Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, ADIMRA.
Fuente de imagen: Página/12, imagen publicada en la nota.













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