La Liga de Intendentes bonaerenses completó su recorrida por las principales terminales del peronismo —Kicillof, Máximo Kirchner, Mayans y ahora Massa— con un objetivo claro: no quedar atados a un solo sector y empujar la fórmula «unidad y competencia» para 2027. En el medio, un reclamo urgente: 50 jefes comunales peronistas no podrían competir si no se modifica el límite a las reelecciones.
Mientras la política nacional discute a los gritos, en los municipios bonaerenses un grupo de intendentes viene tejiendo, reunión por reunión, una estrategia mucho más silenciosa: no elegir bando en la interna peronista, sino construirse como el lugar que la termine ordenando. La Liga de Intendentes —también conocida puertas adentro como «Grupo AFA»— completó esta semana la ronda de encuentros que la llevó a sentarse, en apenas unos días, con Axel Kicillof, con Máximo Kirchner, con el vicepresidente del PJ nacional José Mayans y, finalmente, con Sergio Massa en San Fernando.
El mensaje que dejaron en cada mesa fue el mismo: los intendentes quieren un lugar central en las definiciones que vienen, empezando por la sucesión de Kicillof en la Gobernación. Desde el espacio ya circuló una definición que no deja lugar a dudas sobre sus ambiciones: «La intención es que el próximo gobernador sea un intendente».
El reclamo que no espera: la reelección
Detrás de la ronda de café hay una urgencia concreta y con fecha de vencimiento electoral. Cerca de 50 intendentes peronistas —y unos 80 en total, contando otros espacios— quedarían impedidos de volver a presentarse si no se modifica la ley que limita a dos los mandatos consecutivos de los jefes comunales. Es un problema que los intendentes viven todos los días en sus distritos y que le pusieron arriba de la mesa a cada uno de los dirigentes que visitaron.
El proyecto para destrabar el límite, impulsado por la senadora kicillofista Ayelén Durán, duerme en la Legislatura bonaerense por falta de acuerdo dentro del propio peronismo. Massa fue franco al respecto: recordó que él mismo impulsó la norma actual durante el gobierno de María Eugenia Vidal y que no piensa cambiar de postura, pero les hizo un guiño a los intendentes al asegurar que tampoco será un obstáculo para que avance. La Cámpora, por su parte, no se opone de fondo, pero pide que la reforma se discuta junto a otros temas electorales —desdoblamiento, cronograma, Boleta Única— y no de manera aislada. Mientras tanto, en un peldaño más abajo de la disputa, el vocero de Kicillof, Carlos Bianco, y la referente massista Malena Galmarini se reunieron para destrabar el tema sin lograr avances concretos.
«Unidad y competencia»: la fórmula que empuja Massa
El planteo que el líder del Frente Renovador les llevó a los intendentes fue una síntesis de dos ideas que hoy parecen opuestas y que él busca hacer convivir: unidad y competencia. Massa sostuvo que las PASO pueden ser la herramienta para limar diferencias dentro del PJ, siempre que haya internas tanto para la Gobernación bonaerense como para la candidatura presidencial, con reglas claras y acordadas de antemano. En ese esquema, impulsó la candidatura a gobernador del intendente de San Fernando y anfitrión de la cena, Juan Andreotti, aunque aclaró que respaldará a cualquier integrante de la Liga que decida competir.
El mensaje central, repetido en cada encuentro, fue el mismo: la unidad del peronismo es la única llave para ser competitivos frente a Javier Milei en 2027. Es una idea que, según trascendió, también compartieron Kicillof y Máximo Kirchner en sus respectivas reuniones con el grupo: «el fortalecimiento de la unidad del peronismo como punto de partida para la construcción de una alternativa nacional».
Los que estuvieron en la mesa
La cena en San Fernando reunió a un pelotón de jefes comunales del conurbano y del interior bonaerense: Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar), Gastón Granados (Ezeiza), Mariel Fernández (Moreno), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan de Jesús (La Costa), Hernán Arranz (Monte Hermoso), Esteban Sanzio (Baradero), Marisa Fassi (Cañuelas) y Nicolás Mantegazza (San Vicente), entre otros. Horas después, Massa sumó otra escena de unidad: participó de un homenaje al exgobernador cordobés José Manuel de la Sota, donde confluyeron dirigentes como Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Gerardo Zamora, Alejandra Vigo y Carlos Bianco.
Consultado sobre su propio futuro electoral, Massa evitó ponerse en el centro de la escena y prefirió definirse como el «arquitecto de la unidad» del espacio, con una eventual ampliación hacia otros sectores no kirchneristas del peronismo.
Un peronismo que se organiza desde abajo
Lo que empieza a dibujarse es un mapa distinto al de las cúpulas partidarias: un tercer polo territorial, con peso electoral real en el distrito más importante del país, que no quiere subordinarse a ninguna de las dos figuras que hoy concentran la mayor atención —Kicillof y Massa— sino funcionar como bisagra entre ambos. Para un peronismo que necesita ordenarse rápido de cara a Milei, la aparición de este espacio puede ser una pieza clave: no reemplaza la discusión de fondo entre los liderazgos, pero sí construye un piso de unidad desde los territorios, ahí donde la gestión cotidiana no da margen para la especulación.
La foto final de la semana es elocuente: intendentes que en pocos días recorrieron todas las terminales del PJ bonaerense y nacional, dejando en cada mesa el mismo mensaje. La pregunta que queda abierta es si esa insistencia alcanzará para destrabar, antes de que sea tarde, tanto el límite a las reelecciones como el esquema de unidad que el peronismo necesita para pelearle al ajuste en 2027.

















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