La suba de tarifas volvió a generar tensión política y social después de las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier, quien justificó el aumento del gas y la electricidad y planteó que las familias deberán modificar hábitos de consumo.
La respuesta llegó desde uno de los espacios sociales más reconocidos del país. Margarita Barrientos, referente del comedor Los Piletones, calificó como una falta de respeto los dichos oficiales y remarcó que el impacto de los aumentos recae con más fuerza sobre los sectores más vulnerables. Según Noticias Argentinas, Barrientos sostuvo que quienes menos tienen son quienes más sufren el encarecimiento de servicios esenciales como luz, gas y agua.
El planteo expone una discusión que atraviesa a miles de hogares: el acceso a servicios básicos no puede ser leído únicamente como una variable fiscal. En invierno, el costo de prender una estufa, cocinar o mantener una vivienda calefaccionada se convierte en una cuestión directa de calidad de vida.
La situación golpea especialmente a familias sin empleo estable, jubilados, trabajadores informales y sectores medios que ven cómo los ingresos quedan por detrás de los aumentos. Allí aparece el debate sobre el rol del Estado: cómo ordenar las cuentas públicas sin trasladar todo el peso del ajuste sobre quienes menos margen tienen.
En medio de temperaturas bajas y bolsillos cada vez más ajustados, la advertencia de Barrientos volvió a ponerle rostro humano a una discusión económica que muchas veces se presenta sólo en números.
fuente de imagen: Foto: Agencia NA/Archivo – noticiasargentinas.com.ar













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