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EL GOBIERNO RECORTÓ UN 58% LA ESTRUCTURA DE LA CNEA

La reorganización redujo de 645 a 272 las unidades internas de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La medida se conoció semanas después de un centenar de despidos y genera preocupación por el futuro de proyectos científicos, energéticos y sanitarios.

NOTA

El Gobierno nacional aprobó una profunda reestructuración de la Comisión Nacional de Energía Atómica, uno de los principales organismos científicos y tecnológicos del país. El nuevo esquema implica una reducción cercana al 58% de su estructura funcional y fue formalizado mediante el Decreto 655/2026.

La CNEA contaba hasta ahora con 645 unidades organizativas, entre gerencias, departamentos y divisiones. Con la modificación dispuesta por el Poder Ejecutivo, el número máximo quedó establecido en 272 unidades.

La decisión se produjo después de los aproximadamente 100 despidos registrados a comienzos de julio dentro del organismo. Desde el Gobierno sostuvieron que el objetivo es reducir estructuras consideradas sobredimensionadas y agilizar el funcionamiento administrativo. Sin embargo, trabajadores y especialistas advierten sobre las consecuencias que el ajuste podría tener en áreas estratégicas para el desarrollo nacional.

El nuevo organigrama contempla siete gerencias principales vinculadas con energía nuclear, investigación de grandes proyectos, aplicaciones nucleares para la salud, producción de radioisótopos, seguridad ambiental, articulación institucional y administración.

Entre los programas alcanzados por la reorganización se encuentra el reactor modular CAREM, una iniciativa tecnológica desarrollada en la Argentina que busca posicionar al país entre los productores de reactores nucleares de baja potencia. También están involucradas áreas destinadas a la medicina nuclear, la producción de radioisótopos y la investigación científica.

Las autoridades de la CNEA tendrán un plazo de 60 días para presentar la estructura definitiva de los niveles inferiores del organismo. Mientras avanza ese proceso, crece la preocupación por la pérdida de capacidades técnicas acumuladas durante décadas y por la continuidad de proyectos que requieren inversión sostenida, personal especializado y planificación de largo plazo.

La reducción vuelve a poner en debate el lugar que ocupan la ciencia, la tecnología y la soberanía energética dentro del programa de ajuste nacional. La CNEA no solo desarrolla investigaciones: también produce insumos para hospitales, articula con universidades y participa en proyectos industriales considerados estratégicos para el país.

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