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Malvinas como cortina de humo: Milei reúne a sus legisladores para blindar la eliminación de las PASO mientras la economía hace agua

El Presidente convocó a diputados y senadores de La Libertad Avanza al Salón Héroes de Malvinas de la Casa Rosada para ordenar la estrategia en tres frentes: el paquete de soberanía por las Islas, el Presupuesto 2027 y la eliminación de las PASO. Kicillof ya salió a cruzarlo: «Milei piensa en su reelección».

Cuando la economía no cierra, el bombo patriótico siempre está a mano. Javier Milei convocó una vez más a la tropa completa de La Libertad Avanza —diputados y senadores— a un encuentro en la Casa Rosada, en el simbólico Salón Héroes de Malvinas, para ordenar la estrategia legislativa de una semana que el oficialismo considera decisiva. El folclore patriótico del lugar elegido no es casual: en la misma semana en que el Gobierno necesita disciplinar a su bloque para avanzar con la letra chica de su modelo económico, decide reunirlos bajo el nombre de la causa nacional.

Sobre la mesa hay tres asuntos que, mirados en conjunto, dibujan la verdadera prioridad de estos días: el paquete de soberanía por Malvinas, el Presupuesto 2027 y, el más sensible de todos, la eliminación de las PASO. Los tres llegan empaquetados juntos, en el mismo gesto de unidad de bloque, aunque solo uno de ellos tenga que ver con las Islas.

El verdadero corazón de la reunión: las PASO

Detrás del ropaje patriótico, el tema que más le importa a la Casa Rosada es la reforma electoral que elimina las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. No es un capricho institucional: es una jugada con nombre y apellido en clave 2027. El propio gobernador bonaerense, Axel Kicillof, salió a nombrar la maniobra sin vueltas desde Misiones: «Milei piensa en su reelección», sentenció, en referencia directa al cálculo electoral que esconde la eliminación de las primarias.

El dato territorial completa el cuadro: mientras el oficialismo mueve todas sus fichas en el Congreso, en paralelo proyecta la candidatura de Diego Santilli para disputarle la gobernación bonaerense al propio Kicillof, en el distrito más importante del país. No es casualidad que la maniobra legislativa y la ofensiva territorial avancen en simultáneo.

El Presupuesto que llega bajo la sombra de Malvinas

El segundo punto de la agenda es el envío del Presupuesto 2027, la «ley de leyes» que el Gobierno necesita aprobar para sostener su esquema de ajuste fiscal. Milei ya instruyó a su ministro de Economía, Luis Caputo, para que prioricen en esas cuentas el desarrollo de la Base Naval Integrada en Ushuaia, en el marco justamente del paquete Malvinas. El mismo paraguas patriótico que sirve para reunir a los legisladores también sirve, entonces, para vestir de causa nacional una discusión presupuestaria que en el fondo es sobre a quién se le recortan los recursos y a quién no.

Los números del propio modelo hablan solos: el gasto público en rubros sensibles acumula una caída de 14 puntos porcentuales del PBI en apenas tres años, mientras que, del otro lado del mostrador, las grandes empresas pagan menos impuestos y reciben más beneficios. Esa es la «otra cara» de la motosierra que el relato oficial prefiere no destacar en la misma semana en que se habla de soberanía.

La ley de Malvinas, el capítulo que sí importa

El tercer eje, el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional por Malvinas, contempla endurecer las sanciones para las empresas que exploren o exploten recursos en las Islas sin autorización argentina, incluyendo la posibilidad de aplicar juicio en ausencia. Es una medida legítima en sí misma —la disputa por los recursos del Atlántico Sur es una causa nacional real—, pero su presentación llega envuelta en el mismo paquete político que busca correr el eje de la conversación pública lejos del bolsillo de la gente.

Una estrategia que ya es un patrón

Esta no es la primera vez que el Gobierno convoca a sus legisladores en el mismo salón y con el mismo librito antes de una votación clave. Es un método que Milei repite cada vez que necesita ordenar disciplina interna: reunir a la tropa, bajar línea y avanzar rápido, antes de que la lógica electoral de 2027 empiece a condicionar cada decisión del Congreso.

El combo completo —Malvinas, Presupuesto y PASO— funciona como una sola jugada: mientras la sociedad discute la soberanía sobre un archipiélago en el Atlántico Sur, el oficialismo avanza en silencio con la letra chica de un ajuste que no afloja y con una reforma electoral pensada, según sus propios críticos, para facilitar la reelección del Presidente. La agenda patriótica, una vez más, corre el arco lejos de donde más le duele a la gestión: la economía real.

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