En una extensa entrevista con Luis Majul, el Presidente descartó la pobreza, negó la recesión, se atribuyó la «liberación» de los vulnerables y aseguró que la Quinta Presidencial es hoy una base militar porque tiene «enemigos pesados en el mundo». Un recorrido sin filtro por el mundo paralelo de Javier Milei.
Javier Milei habló este domingo con Luis Majul en LN+. Habló largo. Habló fuerte. Y lo que dijo merece ser analizado con cuidado, porque es el mismo hombre que desde hace casi dos años toma decisiones que afectan el salario, el trabajo, la jubilación y el acceso a servicios básicos de millones de argentinos.
«No hay recesión. Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión»
Así de simple. La economía cayó 0,6% en el segundo trimestre frente al anterior. El consumo privado se contrajo 2,4%. La inversión retrocedió 0,8%. Son cinco trimestres consecutivos en baja. Pero para el Presidente eso no es recesión: es «desaceleración del ritmo de expansión». Una frase que difícilmente consuela a quien cobró menos en términos reales o perdió su trabajo.
«El Indec mide la pobreza del primer semestre. Estamos entrando en octubre. Es una foto vieja»
Los datos de pobreza del INDEC son incómodos para el relato oficial, entonces se los descarta por vencidos. El mismo argumento podría usarse para cualquier estadística que contradiga la narrativa del éxito: siempre serán «viejos», siempre habrá un motivo para no mirarlos. Mientras tanto, el 57,4% de los argentinos dijo en encuestas recientes que está peor económicamente desde que asumió Milei.
«El consumo está en máximo histórico. Lo que está cambiando es la modalidad»
Una afirmación que choca de frente con los datos oficiales de contracción del consumo privado. Pero en el universo de Milei, si algo baja, es porque «cambió la modalidad». El problema es que los supermercados, los shoppings y las PyMEs que cerraron no reportan cambios de modalidad: reportan caída de ventas.
«Si su economía está teniendo muchos cambios, los desestacionalizados arrojan cualquier cosa. Por eso la actividad económica da mal»
Aquí el Presidente explica por qué los indicadores económicos muestran números negativos: es culpa de los métodos de medición. No del ajuste. No de la caída del salario real. No del recorte del gasto en educación, salud e infraestructura. Es el modo en que se calculan los índices lo que genera el problema. Una explicación que, convenientemente, nunca responsabiliza a las políticas de su propio gobierno.
«Nadie hizo tanto por los vulnerables como hice yo. Los saqué de la esclavitud»
Esta es, quizás, la frase más reveladora de la entrevista. El Presidente de un país con más del 40% de pobreza se autodefine como el mayor benefactor de los sectores populares de la historia argentina. La palabra «esclavitud» no está elegida al azar: en el diccionario libertario, cualquier política social, cualquier intervención del Estado, cualquier subsidio o protección laboral equivale a una forma de sometimiento. Sacar a alguien de la «esclavitud» puede significar, en la práctica, quitarle el acceso a la vivienda, a la salud pública o al transporte subsidiado.
«Este año llevamos echados 20 mil terroristas. Son gente que se infiltran de otros países para tratar de dinamitar el modelo argentino»
Una cifra que no tiene correlato verificable en ninguna estadística oficial de seguridad o migración. Pero cumple una función política precisa: instalar la idea de que todo lo que sale mal tiene un responsable externo. Veintiún meses de gestión, cinco trimestres consecutivos de caída económica, y la explicación siempre es la misma: los que «dinamitan desde afuera».
«Los siete intentos de golpe de Estado, los diez mil terroristas que echamos el año pasado… Esas cosas derivaron en un frenazo que tuvo la economía»
Las cifras fluctúan entre una entrevista y otra —diez mil en una frase, veinte mil en la siguiente—, pero la narrativa es consistente: la economía frena porque hay enemigos, conspiraciones y sabotajes permanentes. Nunca por las propias decisiones de política económica.
«Hoy la Quinta Presidencial es una base militar porque tengo algunos enemigos pesados en el mundo»
«La palabra Maquiavelo se busca 20 millones de veces por día en internet. Después de que lo nombré, saltó a 100 millones. Quiere decir que había 80 millones de seres humanos mirando mi discurso»
El Presidente que desfinancia universidades y recorta ciencia y tecnología también mide su influencia global por las búsquedas de Google de un filósofo del siglo XV. Un dato imposible de verificar, presentado con la misma solemnidad que una estadística oficial.
«¿Conoce el dicho del ajedrez? Las negras también juegan. Vio que no soy woke, no dije que las afroamericanas también juegan»
Aquí no hace falta análisis político. Basta con leerse dos veces.

















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