Leonel Sánchez, Florencia Miranda y Juan Salerno presentaron en el Congreso Nacional e Internacional de Educación Física una experiencia que comenzó en 2017 en el ISFD N.º 2 de Chos Malal. El proyecto usa el esquí alpino en Villa Pehuenia para enseñar mucho más que una técnica deportiva. Ya formó a más de 350 futuros docentes.
Había docentes llegando a Bariloche desde todo el país y desde el exterior. Especialistas en Educación Física, investigadores universitarios, profesores con décadas de trayectoria. Y entre todas esas ponencias, una venía del norte profundo de Neuquén: de Chos Malal, la ciudad cordillerana que muchos en el país ubican con dificultad en el mapa pero que desde hace casi una década está haciendo algo que vale la pena conocer.
Leonel Sánchez, Florencia Miranda y Juan Salerno son profesores del Instituto Superior de Formación Docente N.º 2 de Chos Malal. Un instituto estatal donde se forman los futuros maestros y profesores de Educación Física del norte neuquino. El viernes 9 de octubre presentaron su trabajo en el Congreso Nacional e Internacional de Educación Física, ante una mesa dedicada a la dimensión histórica, política y sociocultural de la disciplina.
El nombre de la ponencia era técnico pero el contenido era mucho más amplio: «Iniciación al Esquí Alpino, una mirada educativa en contexto».
Qué es este proyecto y cómo funciona
Todo empieza en el tercer año del profesorado de Educación Física del ISFD N.º 2. Los estudiantes — los futuros profesores de educación física del norte neuquino — tienen una materia llamada Prácticas en Ambientes Naturales. Desde 2017, esa materia incluye una experiencia concreta: van a Villa Pehuenia, en la cordillera neuquina, y aprenden a esquiar.
Pero la idea no es que aprendan a esquiar y ya. El esquí es la herramienta, no el objetivo. Lo que el proyecto busca es mucho más ambicioso.
Los estudiantes trabajan en la montaña con el cuerpo — aprendiendo a moverse en la nieve, a equilibrarse en una pendiente, a enfrentar un entorno que no conocen y que les genera incomodidad y desafío. Pero al mismo tiempo reflexionan sobre ese entorno: quién vive ahí, qué historia tiene ese territorio, qué cultura habita esa cordillera.
En Villa Pehuenia vive la comunidad Puel, una comunidad mapuche con su propia historia, sus propias formas de relacionarse con el territorio y su propia mirada sobre ese paisaje que los estudiantes están aprendiendo a recorrer con esquíes. El proyecto incorpora ese vínculo: el diálogo intercultural con la comunidad Puel es parte de la experiencia, no un agregado ni una visita turística.
Por qué esto importa para la formación docente
Hay una idea que los tres docentes de Chos Malal llevan al congreso y que vale la pena subrayar. Enseñar Educación Física no es solo enseñar técnicas. No es solo explicar cómo patear una pelota o cómo hacer una sentadilla. Es enseñar en un contexto — en un territorio, con una comunidad, con una historia detrás.
El norte neuquino tiene su propio contexto. Tiene la cordillera con nieve en invierno. Tiene comunidades mapuches que llevan siglos en esa tierra. Tiene una cultura que es diferente a la de Neuquén capital, diferente a la de Buenos Aires, diferente a la de los libros de texto que se escriben en las grandes ciudades.
Un docente de Educación Física que trabaja en Chos Malal o en Las Lajas o en Loncopué necesita saber cómo enseñar en ese contexto específico. No puede formarse mirando hacia otro lado.
El proyecto del ISFD N.º 2 apuesta exactamente a eso: que los futuros profesores conozcan su territorio, que lo recorran con el cuerpo, que dialoguen con las comunidades que lo habitan y que aprendan a enseñar desde ahí.
Nueve años y 350 docentes formados
Desde 2017, más de 350 estudiantes del profesorado de Educación Física de Chos Malal pasaron por esta experiencia. Recibieron formación en los fundamentos del esquí alpino y, al mismo tiempo, en esa mirada más amplia sobre el territorio, la cultura y la reflexión pedagógica que el proyecto propone.
Ese número — 350 docentes formados en casi una década — es el impacto real de una iniciativa que no necesitó esperar que llegara nada de la Nación para funcionar. Nació en un instituto estatal del interior profundo de Neuquén, con los recursos que tenía disponibles y con la convicción de tres docentes que creyeron que valía la pena.
Lo que significa llegar a Bariloche
Un congreso nacional e internacional de Educación Física no es un evento menor. Es el espacio donde la disciplina se piensa a sí misma: donde se debaten los modelos pedagógicos, donde se presentan investigaciones, donde se contrastan experiencias de diferentes contextos y realidades.
Que una experiencia del ISFD N.º 2 de Chos Malal haya tenido lugar en ese espacio no es un detalle. Es un reconocimiento de que lo que se hace en el norte neuquino tiene algo para aportar al debate nacional sobre cómo se forman los docentes.
Y es también una señal de que la educación pública del interior de la provincia, a pesar del ajuste que recorta el financiamiento universitario y presupuestario, a pesar de los salarios que no alcanzan, a pesar de todos los obstáculos que el sistema pone, sigue generando conocimiento propio. Sigue construyendo desde abajo. Sigue encontrando formas de hacer que la identidad de cada territorio entre al aula.
Chos Malal se presentó en Bariloche. Y lo que llevó vale la pena conocer.
















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